Bástele a cada día su propio afán.
Mateo 6:34
Quedarse y luchar por el bien de las demás personas, es de seres que saben de integridad y compromiso; quedarse y mantenerse y morirse en la raya, va más allá, mucho más allá del deber ser. Cada día, de manera constante, pienso y oro y mando buenas vibras, los mejores pensamientos a todas y cada una de esas personas que permanecen.
Doctores, Doctoras, Enfermeras, Enfermeros, esas y esos que no negocian con su vocación que se mantienen de pie o de rodillas pero que no se dan por vencidos, que sólo se detienen cuando el agotamiento y, ¡terrible! cuando los contagios les vencen.
Cada vez que leo testimonios y sobre las malas, pésimas condiciones a las que se enfrentan cada día luchando para contener y salvar vidas, lloro, lloro en mi corazón, lloro en mi mente y muchas veces lo hago con lágrimas que brotan desde muy adentro de mi ser.
Escucho los datos oficiales y me indigno, siento una rabia inmensa que oprime mi pecho y una enorme impotencia de lo poco o nada que puedo hacer. Cumplo con quedarme en casa, con generar las mejores condiciones posibles ¿y? allá afuera están las y los héroes, esas personas que tienen casa, familia, hijas, hijos, madres, padres, parejas y que no pueden estar con ellos porque servir a la comunidad es asumido como un deber ser.
Leo sobre quienes se van, las y los menos fuertes o quienes son capaces de anteponer lo personal a lo comunitario... está bien, es su derecho como personas. De alguna manera serán capaces de apoyar en la distancia. Si desde ahí cumplen con su misión de vida, está bien.
Estas palabras son para quienes se dedican a las labores comprometidas con la salud, en estos tiempos coléricos que nos pasan la cuenta de las vidas que hemos elegido tener. A todas y cada una de las personas que trabajan para que todo esté bien: doctores y doctoras, especialistas, enfermeras y enfermeros, trabajadoras sociales, despachadores en farmacias, personal de limpieza. Gracias, gracias, gracias, sé que tienen miedo, un miedo atroz, una soledad inconmensurable a pesar de estar rodeadas(os) de gente. Gracias por quedarse y luchar hasta el último aliento. Gracias por acompañar, gracias por la medicina, el papel, el lavado, la limpieza, gracias por llevar paz a seres que también se sienten perdidos en la soledad del verdadero aislamiento; ustedes y las y los enfermos, enfrentan la enorme soledad en silencio. Dios les bendiga, Dios les ilumine, Dios les guíe y les conserve en salud.
Gracias es una palabra de máximo 7 letras, sin embargo es infinita y poderosa. Es como una oración piadosa, es buenas vibras, es amor en tiempos difíciles. Gracias, por siempre gracias.
LMB
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